...le da al interruptor y recorre corriendo el oscuro pasillo hasta llegar a su habitación, porque tiene miedo de los fantasmas que ve en cada rincón. Pobre de ella, que no sabe que los peores fantasmas se encuentran a plena luz del día..."
...estaba sentada en el sofá, aun con los ojos hinchados, y miraba hacia el vaso de zumo, sin apetito ni ganas de nada.
"Le seguiría gustando sentir el tacto fresquito de las sábanas y el olor a cama recién deshecha, mientras se tumbaba y obserbaba, a través de la neblina de sus ojos, cómo la luz entraba paulatinamente en su cuarto, bañando de sentido cada objeto..."
Naia jugaba a pensar que aquellas líneas eran manchas naturales de su piel.
Todo lo que fue perfecto en su momento, se me va cayendo a pedazos tras cada discusión.
Necesito más que nunca el cariño, ese que encontré en él.