Detrás de estos ojos, hay todo un mundo. El mundo al otro lado del espejo. Lo que no se debe reflejar.

13.5.09

Porque no siempre se ha perdido la batalla


Tan sólo habría que recapacitar a tiempo, y escuchar las palabras que salen de mi boca antes de que cuelgue el teléfono y me ponga a llorar, otra vez.


Todos tenemos nuestro orgullo, pero hemos de ser capaces de tragarlo cuando toca y no dejar que enfríe o estropee las cosas que más queremos.


Sí, estoy en ello...

2 comentarios:

  1. El orgullo puede jugar muy malas pasadas. Sin embargo, dependiendo de cada relación, hay opciones de que quede relegado a un segundo plano si se ponen otras cosas por delante. La sinceridad y la confianza son claves en eso: cuando hay eso de por medio, y cuando lo hay de verdad, el orgullo no existe.

    ¡Un abrazo!

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  2. El orgullo siempre existe y siempre estará presente, la cuestión es saber cuándo hay que quitarlo de en medio.. y si se quiere hacer.

    Por suerte, aunque en mi relación ambos seamos orgullosos, sabemos compaginarlo.

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